
En 2025, la computación cuántica seguía siendo una tecnología incipiente principalmente en fases de investigación y desarrollo.
Su influencia geopolítica era mínima, evidenciada por una puntuación de influencia actual de 4/100.
Avances significativos en el desarrollo de algoritmos cuánticos y la investigación colaborativa marcaron 2025. Iniciativas como la Clínica Cleveland, RIKEN y el equipo de IBM, que avanzaron a las finales del Premio Gordon Bell de la ACM de 2026, destacaron el potencial de aplicación temprana, particularmente en salud y medicina. Estados Unidos lideró en volumen de señales para la investigación cuántica con ocho señales rastreadas.
Aunque generaba un considerable interés tecnológico, la computación cuántica tuvo una huella geopolítica directa limitada en 2025. El campo experimentó algunas discusiones iniciales sobre sus implicaciones para las comunicaciones seguras y los activos digitales, destacando tres señales rastreadas relacionadas con las criptomonedas y el bitcóin. En general, el impacto de la tecnología siguió siendo en gran medida teórico para cambios de política inmediatos.