
A junio de 2026, la guerra de Ucrania sigue siendo un conflicto de alta intensidad, con Rusia comprometiendo recursos sustanciales y enfrentando una creciente ansiedad interna.
El conflicto sigue configurando la geopolítica regional y global.
Rusia ha aumentado significativamente su inversión financiera en la guerra. Putin gastó más de 110.000 millones de euros en la guerra de Ucrania en lo que va de 2026, lo que representa un aumento de un tercio con respecto al año pasado (Actualización del campo de batalla de Ucrania, Día 1.659). Esto demuestra el enfoque militar sostenido y la asignación de recursos de Rusia.
El conflicto conlleva un alto costo humano y afecta el sentimiento interno ruso. Amnistía Internacional informa que Rusia engaña a extranjeros vulnerables para luchar en Ucrania, indicando esfuerzos para conseguir personal. La ansiedad por la guerra se profundiza a medida que los rusos se preparan para votar, lo que subraya las crecientes presiones internas dentro de Rusia.