
El acuerdo nuclear con Irán fracasó porque Estados Unidos se retiró unilateralmente del acuerdo y reimpuso sanciones, lo que llevó a Irán a abandonar progresivamente sus compromisos y acelerar su programa nuclear.
Ambas partes carecían de la voluntad política sostenida para preservar el acuerdo en medio de prioridades geopolíticas cambiantes y presiones internas.
La retirada de Estados Unidos en 2018 socavó gravemente el acuerdo, dejando a los signatarios europeos incapaces de proporcionar el alivio económico prometido. En respuesta, Irán intensificó sus actividades nucleares, creyendo que no obtenía ningún beneficio de la adhesión sin el alivio de las sanciones, llevando su programa mucho más allá de los límites del JCPOA.
Hoy, Irán opera abiertamente sin las restricciones del acuerdo, una situación subrayada por 72 señales rastreadas relacionadas con Irán y 22 para Armas Nucleares. Eventos recientes, como el "Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica ataca un buque no tripulado de EE. UU. en Ormuz; dos barcos alcanzados," demuestran la postura endurecida de Irán y la búsqueda continua de disuasión estratégica en medio de graves dificultades económicas.