
Kim Jong-un ha moldeado profundamente Corea del Norte al priorizar el desarrollo de armas nucleares, consolidar el poder y mantener una postura de confrontación hacia la comunidad internacional, especialmente Corea del Sur.
Su liderazgo desde 2011 ha definido la dirección estratégica de la nación.
Bajo Kim Jong-un, Corea del Norte ha expandido drásticamente sus capacidades nucleares. El "OIEA expone una nueva planta secreta de uranio de Kim Jong-un construida para impulsar ojivas" confirma el compromiso continuo de aumentar su arsenal nuclear. Este esfuerzo de desarrollo consume una gran parte de los recursos estatales.
La política exterior de Kim Jong Un se centra en la fuerza militar y la disuasión. Las principales conexiones de Corea del Norte por volumen de señales son Armas Nucleares (52 señales rastreadas) y Corea del Sur (40 señales rastreadas), lo que refleja estas prioridades. Su mandato está marcado por tensiones persistentes con los vecinos regionales.